El delta guía a las dos brujas hasta la casa de la manada, donde su líder se encuentran esperándolas, pues había sido avisado de la llegada de su sobrina.
—Alfa —el delta inclina su cabeza hacia adelante.
— Puedes retirarte —le ordena—. No esperaba su visita, tan pronto —se hace a un lado invitándolas a pasar.
—He leído la carta —lo siguen hacia el mismo cuarto que había ido el primer día que estuvieron en la manada—. Y no mentiré al decir que me sentí traicionada al enterarme de que me ocultar