Lucas miraba el reloj a cada segundo, no podía apartar la vista de este. La noche había caído y sus mates no regresaban. No tenían noticias de ellas.
Habían pasado seis horas desde que Natasha le había avisado que saldría junto a Keira.
Solo faltaba una hora para que sea media noche y ella no habían vuelto. Había mandado a unos guardias a recorrer la manada y estos habían regresado sin noticia.
—Pase —la puerta de su despacho fue abierta, había sentido la presencia de aquella loba, Rose la hija