Tres días fue el tiempo que decidí tenerla encerrada, tres días de total aislamiento que espero hayan surtido un efecto positivo en ella. Ordené que la privaran de cualquier privilegio. Si en el internado no aprendió de las carencias y limitaciones que ordené les dieran a ella y a Lotte, conmigo lo va a aprender a la fuerza, ya no es una niña, y como la mujer que se ha empeñado en hacerme ver que se convirtió, debe soportar y aprender la lección que mi decisión lleva de trasfondo. De alguna for