Imponerle verdaderos correctivos
¿Qué si sufrí al ver su cuerpo tan bien formado con solo tres escasas telas que cubrían las partes más excitantes? Claro que sufrí, y todavía sigo padeciendo. Casi me atraganté. Como quien ve llenó su estómago antes de llevar la comida al plato, así me pasó con esa niña. No pude ignorar mi naturaleza, instintivamente mi cuerpo y mi olfato de hombre cazador la asumió como una mujer, una verdadera mujer. Me di cuenta que que la imagen que me ofreció nada tenía que ver con su comportamiento inmadur
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