Capítulo 73. El amor más bonito
Alejandro, el hombre que controlaba juntas directivas con una sola mirada, el hombre que nunca dejaba que una grieta de vulnerabilidad se asomara en su armadura, se encontraba ahora en la sala de espera de obstetricia, solo.
Sus manos, antes firmes para firmar acuerdos multimillonarios, temblaban de forma casi imperceptible sobre sus rodillas. Tenía la camisa manchada de sangre seca, la sangre de Valeria, y el olor a antiséptico le quemaba la nariz.
Había pasado más de una hora desde que se lle