Tras salir de la casa de Alexandro, Eric se negaba a rendirse. El cuerpo de Emma nunca había aparecido, como tampoco los dos secuestradores sobrevivientes. Eso lo aterraba más de lo que quería admitir.
«Si alguno sigue vivo allá afuera, mi secreto no durará mucho tiempo enterrado». La idea lo persiguió durante todo el camino de regreso, arruinando cada plan que intentaba trazar.
Recurrió al bajo mundo de la ciudad a través de canales que rara vez usaba —hombres que le debían favores que preferí