Mundo ficciónIniciar sesiónLos primeros rayos del sol se cuelan por la ventana y Anna se despereza con dolor en todo su cuerpo, se voltea para ver a Egan, quien sigue dormido, esta vez con un brazo sobre su abdomen y el cabello revuelto.
Anna sale de la cama con cuidado de no despertarlo, busca con qué cubrirse, pero la voz ronca de Egan la hace dar un saltito.
—¿Qué necesitas, amor mío?
—Estaba… estaba buscando algo para cubrirme —le dice ella c







