Los días de Anna se pasan entre seguir con sus tareas y reír mucho, porque ahora todos le hablan, comparten con ella y cuando Egan no está, las comidas son mucho más agradables. Aunque todos mantienen el respeto al dirigirse a ella como señorita Esposito, las anécdotas de todo tipo no se dejan guardadas por nada.
Están terminando la cena con una historia sobre andar de enamorado con la hija del patrón, Anna se ríe animada, pero el cansancio le pasa factura y bosteza sin poder evitarlo.
—Creo qu