Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando consiguen separarse para respirar, Egan une su frente con la de Anna y sonríe como no lo hacía desde hace mucho tiempo, Anna le acaricia la mejilla con timidez y él con su hombro aprisiona su mano para sentir más su contacto.
—Ay, muñequita… no sé qué me hiciste, pero lo único que hago es pensar en ti todo el día.
—Y yo… yo también. Aunque el otro día… me heriste







