Tras dos semanas de haber perdido nuevamente a Anna, Gretta permanece en cama, deprimida y sin querer nada con nadie.
Joshua sale de la ducha cubierto con una toalla en la cintura, la ve dormir y la nota tan frágil, tal como la vio hace dieciocho años. Los recuerdos de aquella época le llegan a la mente y le estrujan el corazón.
«Al pasar los días, Gretta se va recuperando del parto, pero no de la pérdida de su hija. Joshua intenta darle amor y consuelo, pero ella no quiere hablar con nadie, t