Después de lograr provocarlo, Allison se agachó para recoger la mesita que había caído al suelo.
Jareth la tomó de sus manos con naturalidad. —Ve a acostarte.
Cuando Allison se incorporó, Jareth murmuró junto a su oído, —La próxima vez que le tiendas una trampa a alguien, no uses un método tan estúpido. Ver tu sangre solo hace sufrir a quienes te quieren.
Allison se quedó atónita por un instante ante sus palabras antes de volver a acostarse en silencio.
Mientras permanecía recostada en la cama,