—Nigel… — Los ojos de Sherrie se llenaron de celos. No podía dejar que Nigel volviera al lado de Allison.
Tenía que mantenerlo a su lado.
En ese momento, un grupo de matones se acercó tranquilamente hacia Nigel, haciendo girar despreocupadamente cuchillos mariposa entre los dedos.
Nigel se dio cuenta de inmediato de que esos hombres venían por él y, por instinto, dio un paso hacia atrás. El grupo lo siguió con calma.
—Amigo —dijo uno de ellos con tono despreocupado—, tienes que pagar por todo l