Pasaron unos días más y Helena se recuperó de manera satisfactoria del ataque de la serpiente, ya iba y venía sin ayuda a la oficina.
—Señorita Helena —le recibió Lulú con una gran sonrisa —me da mucho gusto verla de regreso.
—Gracias Lulú, nadie mas feliz que yo de volver, eso te lo aseguro.
—Me imagino que sí. El señor Damián se ha encargado de atender todo lo que ha llegado a su oficina —le explicaba con paciencia —y pues con la ausencia del joven Santiago se le ha cargado bastante el trab