Helena se quedó pensativa y entre tanto pasó por su cabeza que eso sería bueno, irse unos días y dejar que la calma volviera, tenía el pretexto perfecto para irse.
—Tomaré esa salida —le comunicó —en L.A. tengo un negocio en sociedad con un amigo y creo que ir a ocuparme de eso será bueno.
—Adelante, pero no dejes de avisar cómo estás.
—Claro, gracias Fer. Nos vemos pronto —se acercó para despedirse con un efusivo abrazo que Fer correspondió dudosa.
—¿Te vas ahora? —Preguntó sin creerlo.
—