Helena se dio la vuelta para irse de aquel lugar y Damián fue rápido al detenerla poniendo su mano al rededor de su cintura y atraerla hacia él, la espalda de ella estaba pegada al pecho de Damián que saltaba de emoción en sus adentros, por fin estaban a solas y lejos de terceras personas.
—No te vayas —le susurró al oído y Helena se estremeció al sentir su aliento tan cerca —déjame estar un momento mas así.
—No debemos, lo sabes.
—Me importa poco si debemos o no, lo deseamos ¿o no? —Helena