Ante su silencio solo pudo ver expresiones de desconcierto y duda, nadie tenía la mínima idea de lo que Damián quería hablar.
—Mamá, quiero que sepas que esto que he de decir no te concierne a ti directamente —comenzó diciendo con una calma que en realidad no sentía, tenía unas ganas descomunales de partirle la cara a Santiago por su bajeza y sin embargo mantuvo la postura de hombre decente —es algo que como hermanos y accionistas de la empresa nos afecta, pero quiero que estés presente como