—¡¿Qué demonios dices, mamá?! ¡¿De dónde sacas eso?! —Estaba montado en cólera y comenzó a llorar con rabia, esa rabia que le hacía pensar que solo era una treta más para hacerlo que cediera a su voluntad.
—La verdad, Damián. Solo digo la verdad. Helena y tú son hermanos de sangre, no pueden estar juntos como pareja, no pueden verse de otra forma que no sea como hermanos.
—Usted miente —Helena se atrevió a hablar y lo hizo con serenidad y calma aparentes, una calma que para nada sentía en su i