Los documentos de la junta llegaron a las ocho de la mañana de un martes. Elara ya estaba en su escritorio, siempre estaba ya en su escritorio los martes, que era el día en que llegaban los resúmenes financieros semanales del Grupo Gebrano, y tenía la costumbre, establecida en la primera semana, de leerlos antes que cualquier otra comunicación, de modo que llegara a cada conversación del martes con las cifras de la semana ya en la cabeza.
Dejó a un lado los resúmenes financieros.
Tomó los docum