La aportación de Xavier llegó a la mañana siguiente, entregada en el estudio en el formato concreto y minucioso que él aplicaba a toda su investigación: un informe encuadernado, organizado por fuente y nivel de confianza, la disciplina particular de un hombre que había construido toda una identidad profesional en torno a acertar exactamente con los detalles.
—Tengo un nombre —dijo, dejando el informe sobre el escritorio de Atlas—. Para la facción.
Atlas alzó la vista. —Dime —dijo, con calma.
—S