CRUELLA
AL DÍA SIGUIENTE
Todos se habían ido a sus respectivas clases, pero mi corazón se negaba a calmarse. Seguía latiendo con fuerza en mi pecho mientras esperaba mi turno para realizar el hechizo de pérdida de memoria. Me había quedado despierta toda la noche, practicando cada palabra una y otra vez, recitándolas en mi cabeza como un mantra mientras los minutos se arrastraban.
—¿Estás bien? Pareces a punto de tener un ataque al corazón —preguntó una de las brujas, su voz interrumpiendo mis pensamientos ansiosos.
Forcé una sonrisa. —Estoy bien… solo nerviosa —admití.
—No lo estés. Incluso si fallas, puedes intentarlo de nuevo. Solo espero no emparejarme contigo, por si acaso no lo haces bien —sus palabras hicieron que mis ojos se abrieran más.
—Espera… ¿qué pasa si no lo hago bien? —pregunté, tratando de no sonar en pánico.
—Bueno, podrías terminar borrando todos mis recuerdos… o ninguno en absoluto —dijo con una sonrisa—. Como dije, no espero perder todos mis recuerdos.
Ella dio un