CRUELLA
AL DÍA SIGUIENTE
Todos se habían ido a sus respectivas clases, pero mi corazón se negaba a calmarse. Seguía latiendo con fuerza en mi pecho mientras esperaba mi turno para realizar el hechizo de pérdida de memoria. Me había quedado despierta toda la noche, practicando cada palabra una y otra vez, recitándolas en mi cabeza como un mantra mientras los minutos se arrastraban.
—¿Estás bien? Pareces a punto de tener un ataque al corazón —preguntó una de las brujas, su voz interrumpiendo mis p