Esmeralda había perdido la voluntad en los brazos de Lino, tanto, que nisiquiera le nego su cuerpo.
Lino lleva a Esmeralda a unas de las habitaciones de la mansión, y entre besos y caricias ella no se niega a él.
Sin condiciones, deja que Lino le quita lentamente su ropa, dejándola totalmente desnuda, luego, él empieza a recorrer su cuerpo dejando en su piel besos llenos de pasión.
En ese momento el tiempo dejo de correr, sencillamente se paralizó.
De la muchacha decidida y con carácter que hab