-¡Acelera! ¡¿O acaso quieres que lleguemos cuando todos ya estén muertos?!-le Gritó a su chofer mientras mantenía su mirada en la pantalla de su celular.-¡Apúrate maldita sea!- gruñó.
-Sí señor- respondió el hombre, pisando a fondo el acelerador. Hizo zigzag entre los coches, mientras era seguido por detrás por los demás vehículos del grupo Sol y sus nuevos aliados.
Maldijo el momento en el que le pareció buena idea reunirse en un restaurante en el puerto de la ciudad a casi media hora de dista