-¡Deja de ensuciar el nombre de mi familia!- gritó el padre de Erik.
El señor White rió, burlándose de su viejo enemigo.
-¡Ja! ¿Realmente crees que hubiese llegado hasta donde estoy haciendo las cosas de forma honesta?- Se burló rodeando su escritorio lentamente hacia el hombre.
El padre de Erik retrocedió tanteando el arma en su mano.
-Siempre has sido un cobarde, al igual que tu padre… al igual que tu hijo…- lo provocó el señor White.
-No hables así de mi familia- amenazó.
-Tu maldita familia