-S-Señor yo….- Clara exclamó con la voz temblorosa.
Realmente no sabía qué decir, si él ya sabía todo, no tenía sentido mentirle y poner una excusa estúpida que saliera de sus labios que temblaban de terror.
-Tranquila, en realidad no te llamé por eso- respondió con una expresión que Clara sintió que era de diversión, como si se regocijara de su sufrimiento.
La joven volvió a sentarse en la silla, no por cortesía, sino porque sentía que sus piernas se estaban por doblar y caería de rodillas con