SEBASTIÁN
La llamada terminó, pero mantuve el teléfono pegado a la oreja unos segundos más.
Ivanna no iba a entregarse. Mucho menos porque de pronto sintiera culpa por Diana. Chad lo sabía y también sabía que yo lo sabía. Había metido aquella mentira en la conversación por una razón.
Marqué a Aarón de inmediato.
—La cita de mañana es una trampa —le dije en cuanto respondió.
—¿Chad está con ella?
—No lo admitió. Creo que alguien lo obligó a llamar.
—O está trabajando con su madre.
—También puede