47. El nuevo
Erik era un hombre alto y corpulento, de cabello castaño claro y ojos verdes brillantes. Su sonrisa era cálida, de esas que fácilmente lograban ganar la confianza de las personas. Vestía un traje gris oscuro que complementaba su apariencia profesional, pero su actitud relajada y su tono jovial contrastaban con la seriedad de la oficina.
—Sí. Es una casualidad encontrarnos aquí. Ha pasado mucho desde la universidad —dijo él, acercándose con confianza y extendiendo su mano hacia Ha-na.
Ella, sonr