37. Los sabores
El primer contacto fue suave, como siempre. Los labios de Ha-na, ahora cubiertos con el sabor dulce del chocolate, se encontraron con los de Heinz que, para ella, ya era casi mecánico. Pero esta vez, había algo diferente. El sabor del chocolate, mezclado con la calidez de sus labios, le daba una nueva textura a la acción; una sensación que no había anticipado. Era dulce, pero no empalagoso, y aunque no quería admitirlo, había algo en ese sabor que hacía el beso un poco más agradable.
Heinz, en