Mundo ficciónIniciar sesión—Asumiré el riesgo.
La voz de Linda tembló ligeramente, pero su mirada permaneció firme.
—Mi rostro no puede empeorar. Lo he intentado todo: remedios caseros, tratamientos de todo tipo… y nada funcionó.
Los años de humillación, los murmullos, las miradas…
Con solo recordarlos, el pecho se le oprimió dolorosamente.—En realidad, por lo que sé, la mejor forma de tratar este tipo de dermatitis es… casarse —dijo el profesor Montoya tras un momento de reflexión.
—¿Casarse? —los ojos brillantes de Linda se apagaron un poco y suspiró—. Con este rostro, casarse no es precisamente fácil.
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