El anfitrión anunció el intercambio de los anillos de compromiso.
La expresión de Sebastián se mantuvo serena, casi indiferente, en marcado contraste con la dulzura tímida y radiante de Gabriela.
Una oleada de emoción recorrió al público mientras los aplausos llenaban el jardín.
Luego invitaron a Madame Zeta a subir al escenario.
Como futura suegra, le presentó a la novia un regalo: un collar de diamantes.
En el instante en que se abrió el estuche, la multitud contuvo el aliento.
Se decía que