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Sebastian soltó un bufido y forzó una leve sonrisa.

—Si yo estoy ocupado y tú no ayudas, ¿qué clase de hermano eres?

—Solo tengo miedo de estorbar —dijo Darren, mostrando los dientes en una sonrisa inocente—. Andar dando vueltas solo te causaría molestias.

La mirada de Sebastian se deslizó hacia Linda. Parecía un poco más delgada, aunque solo llevaban unos días sin verse. Ella ya lo estaba mirando, pero en cuanto sus ojos se encontraron, bajó la cabeza con rapidez, ocultando la tenue tristeza en sus delicados ojos.

—Betty, ven a hacerle compañía a Mamita —dijo Sebastian, rodeando a su madre con un brazo—. Así estará más feliz.

—Mm-hmm —Mariana asintió varias veces—. Betty es una buena chica.

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