Daisy se movía con facilidad entre la multitud, intercambiando saludos hasta que por fin se escabulló hacia un rincón tranquilo junto a la piscina. Acababa de sentarse cuando una voz familiar la detuvo.
—Daisy.
Ella se giró y sonrió.
—¿Darren? No me digas… ¿volviste a ir con Night Viper? Si algo tienes, es lealtad.
Él soltó una risa baja mientras se acomodaba la chaqueta oscura y entallada que completaba su atuendo. El disfraz era sobrio pero llamativo: negro de pies a cabeza, líneas limpias, u