Mundo de ficçãoIniciar sessãoGloria apareció empujando la silla de ruedas de Santiago.
Sus ojos recorrieron la escena caótica—la mujer llorando desconsolada, Elise temblando, la rigidez del señor Herrera—con una satisfacción apenas disimulada. Aquel desastre, ese desgarro público, ese derrumbe frente a todos… era exactamente lo que había deseado.







