Eryx DeCostello
New York
Agrego un poco del líquido en mi mano, hago espuma y empiezo a pasar mis manos por sus costados, por sus muslos y sus costillas, voy subiendo a hasta sus senos y me detengo un poco en esa parte que me gusta mucho. Los aprisiono con mis dedos y le gusta mi toque.
– ¿Y el masaje?
–Eso puede esperar, amor.
–Estoy de acuerdo contigo, creo que eso será para otra ocasión.
Me levanto de la tina y la ayudo a salir, las toallas están listas en el taburete y tomo una de ellas, la