Ava Janssen
New York
Toda la gente volteaba a ver a Ary y Eryx seguía sin dejar de reírse. Yo levanté su gorra del piso y se la puse en la cabeza a Ary como pude, no sin antes darle un manotazo a Eryx para que le dejara de molestar la cabeza.
–Ya basta Don Eryx – Dije molesta – Usted no tiene respeto por nadie, que vergüenza. Debería ser más empático con la gente.
–Ava, mi hermana no aguanta nada. Mi abuela está aún peor y me dijo mi hermano Jerome que ayer le hicieron bromas toda la tarde y qu