Capítulo 5

Eryx DeCostello

New York

Como veo que a mi madre le ha valido lo de mis desplantes con las pobres chicas, esta vez va a ser diferente, el evento benéfico del día de hoy tendrá una nueva anfitriona, he contado a una dama de compañía, es hermosa, distinguida, elegante, así como le gustan a mi madre, pues no puede negar el buen gusto que tengo.

Que si no fuera porque la he contratado para esto tal vez la invitaría a salir, a cenar y si se diera la ocasión, tal vez, solo tal vez, la invitaría a la cama. Pero como no es el caso, tendremos que regirnos a lo que negociamos, tiene que mostrarse cariñosa, así como si estuviera enamorada de mí, yo también actuaré mi parte. Debemos convencer a los demás que somos una pareja que se quiere y se respeta.

La recojo puntual, Jazmín tiene porte de participante al concurso de reina de belleza, su tono de voz es melodioso, cuando le llamé por teléfono para concertar la cita me gustó lo calmado de su tono, pues quería ver a quien estaba contratando, no quería malos entendidos después yo estaba buscando una profesional, además el contrato solo especificaba presentarse y actual como una novia.

—Hola, Jazmín, soy Eryx DeCostello.

—Mucho gusto Eryx.

—Vayamos a tomar algo en lo que planeamos lo de la función benéfica, ¿te parece?

—Me parece bien, vamos.

La guie hacia donde se encontraba el auto, abrí la puerta del copiloto y le permití entrar, el sitio a dónde íbamos no estaba muy lejos, así que llegamos en menos de veinte minutos, la calles de new york un martes por la tarde era regular, todavía no estábamos en hora pico. El sitio era discreto, adentro habían ejecutivos

—Pide lo que quieras.

—Un vino tinto de la casa por favor.

 —Enseguida, señorita.

—A mi igual y algo para acompañar.

—Desde luego, señor, en un momento se los traemos.

No fue mucho el tiempo que esperamos. Nos trajeron unas t***s españolas, muy sofisticadas, con queso de cabra, arándanos y ajonjolí, muy recomendadas y acompañadas del vino, excelente.

—Te explico cómo está la situación, creo que con la hoja que te envié sabrás de que se trata todo.

—Bueno, sí la leí, pero aun no me queda claro lo de anfitriona, pensé que era representar el papel de tu novia.

—Si no puedes no hay problema, será como tú te sientas, era que pudieras estar conmigo en la entrada ya que es una obra benéfica que organicé. Casi siempre la anfitriona es mi madre.

—Ya te entendí, quieres que tu madre se sienta en la obligación de cederme el lugar.

—Exactamente.

—Muy bien, entonces seré la anfitriona.

—Además no quiero que todos te empiecen a abordar y a hacer preguntas, tengo tres hermanos que son bastante cotillas, que también se preguntaran de donde saliste.

—Por eso no te preocupes, tengo una lista de empleos diplomáticos que puedo sacar, todos son verificables.

—Vaya, que profesional.

—No es mi único trabajo.

— ¿Entonces si eres diplomática?

—Lo fui por un tiempo.

—Bueno, creo que eso te sumara puntos con mi madre, dejémosla que te presuma un rato.

—Tengo fotos de los lugares que he recorrido, suelo tomar trabajos en el extranjero, casi siempre por la misma razón.

— ¿Tienes novio, eres casada?

—No a ninguna de las dos.

—Mira te voy a ser sincero, no tengo ningún interés por una relación en estos momentos, pero si se llegara a presentar que tengo que contactarte de nuevo, no me gustaría que representara un problema para ti.

—Por supuesto que no, este es mi trabajo y yo sé lo que hago.

—Muy bien, entonces prosigamos.

Nos pusimos de acuerdo en toda la escena que estábamos a punto de iniciar el día sábado. Le dije que fuera a una de las mejores boutiques de la quinta avenida, quiero que luzca mejor que las hijas de las amigas de mi madre. Podía acudir y escoger lo que quisiera. En esto no iba a escatimar en gastos.

—Bueno, la mejor parte es cuando te quiera dar un beso y tú me esquivas, mi madre se dará cuanta que estoy loco por ti, que no estás contenta con todas esas niñas tontas a las que me quiere emparejar.

—Pero tu madre no creo que se deje engañar, pues sino me habías presentado antes.

Tiene razón, pero todo está calculado, ella no tiene por qué saberlo, nosotros no le tenemos que dar santo y seña de todo lo que nos pregunte, porque esa va a ser la parte que debemos ensayar.

—Porque somos muy discretos y al ver que ella no quería desistir en sus intentos, te tuve que traer, para que viera que lo nuestro va en serio.

—Suena lógico.

—Otra cosa, te va a preguntar de dónde eres, hasta que jabón usas para bañarte, espero que estés preparada para el interrogatorio.

—Por esa parte no hay problema, me sé todas las respuestas.

—Creo que no es la primera vez que hace este papel.

—Hace unos dos años, me llevaron a Rusia a hacer el mismo papel.

— ¿Tan lejos?

—Sus padres le exigieron que querían ver si yo me podía desempeñar como su esposa en su país de origen.

— ¿Y qué pasó?

No les quiero mentir, soy tan cotilla como mi hermana, me interesaba el tema del ruso, pues veo que a todos los solteros nos pasaba lo mismo, los padres jubilados que quieren nietos y nueras a sus gustos.

—Los convencimos, ahora él vive libre aquí en New York y cuando hay la necesidad de ir a visitar a los suegros, allá vamos.

—Por ese lado no hay problema, cuando sienta que te necesite para que vuelvas a representar el papel, te llamo.

—Sin problema alguno, podemos tomarnos una foto para que la pongas de fondo de pantalla.

—Te lo iba a sugerir, la primera que se dará cuenta es mi hermana y le dirá a nuestra madre.

Tomamos dos copas de vino, a pesar de que su departamento quedaba cerca, no me podía exceder al límite permitido de alcohol, era un hombre responsable.

—Si quieres algo más, lo pedimos, yo ya no puedo tomar más.

—Por mi está perfecto.

—Entonces así quedamos, te recojo el sábado a las cinco de la tarde.

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