Tommaso DeCostello
New York
Conduzco a mi mujer hacia el despacho que nos han asignado, ya esto se nos estaba saliendo de control, si exageraba un poquito más, los chicos que aún nos quedaban en casa terminarían por irse también y lo que quería era que permanecieran los cuatro en casa no que estos se fueran huyendo de nosotros, pues cuando tuvieran a nuestros nietos poder tenerlos al alcance.
Abro la puerta y entro después de ella, Ary está en la casa, pues en cuanto llegó me mandaron un mensa