Eryx DeCostello
New York
No podía creer, lo mucho que volaba el tiempo desde que Ava y yo, habíamos tenido a nuestra hermosa hija, por primera vez entre nuestros brazos. Mi hija, era lo mejor que nos había podido pasar, tanto a Ava como a mí, y me sentía feliz y orgulloso de todas las nuevas experiencias, que tener a mi hija pequeña supuso para mí.
Amé cuando dio sus primeros pasos, cuando hizo sus primeros gestos y la primera vez que me dijo “papá” algo que le molestó un poco a Ava, pues dijo