Ava Janssen
New York
Después del último día de capacitación, domingo dos de la tarde, me despedí de las compañeras y me fui caminando lentamente. Sí sería la asistente del presidente y no me sentía ni feliz, ni triste, pues a eso vine a trabajar. Al llegar al hotel, fui derecho a la suite, saqué el celular y tenía varios mensajes, dos de mi amiga Janice y otros dos de Bruno, esos dos los borré sin ver, no sé quién le habrá pasado mi nuevo número, pero por nada del mundo le contestaría. Leo los