Ava DeCostello
New York
Al día siguiente, Eryx y yo, nos fuimos a la empresa como siempre. Yo me sentía feliz y con los ánimos renovados, después de haber hecho el amor con mi esposo anoche, menos mal, que Eryx había accedido y con eso, nos habíamos quitado una gran carga de estrés los dos, pues era justo, lo que estábamos necesitando. Eryx, estaba ocupado con un cliente y yo, recién me había desocupado de con otro, cuando Vanessa, entró a nuestra oficina.
–Permiso, Ava – Dijo Vanessa – Afuera