Ava DeCostello
New York
Me había levantado de la cama y me puse la camisa que había traído Eryx, era una costumbre que había adquirido desde que empezamos a salir. Aún conservaba su calor y su olor y me gustaba porque era como si me estuviera abrazando, adoraba el olor de mi esposo, amaba todo de él.
Empezamos a comer lo que mi amado Eryx, había preparado para que merendáramos los tres, estaba encantada con la combinación de sabores, era como si me leyera el pensamiento, porque ya no me estab