Eryx DeCostello
New York
Mi madre llegó a sentarse con todos los caballeros, como si hubiera visto a un fantasma, algo que nos causó a todos cierto grado de risa. Mi madre, nunca se asustaba por lo general, pero ahora, estaba más asustada, que cuando Ary, había estado grave y eso era decir mucho. Mi padre, por supuesto, se levantó de dónde estaba sentado y abrazó a mi madre.
–Gaia, pero ¿Qué pasó, mujer? – Le preguntó papá – Has tardado algo allá, además ya había llegado tu amiga Lauren, no me