Ava DeCostello
New York
Ya estaba conociendo bien a la familia DeCostello, que ahora también era mi familia, nos estábamos acercando a dónde estaban todos cuando mi suegra, se acercó a nosotros con una cara de espanto.
–Ava, que bueno que te encuentro nuera querida – Me dijo Gaia – Es que, necesito que llames al esposo de tu amiga. Le ha dado un dolor muy fuerte en el vientre y está tumbada en una silla de alberca, al parecer ya va a dar a luz y tu madre, le ayudará a tener a su hijo.
– ¿Qué?