Eryx DeCostello
Miami
Mis hermanos, guardaron silencio, ante la terrible reacción que acababa de tener mi madre que, se puso a gritar y a maldecir incluso a lo divino, ella no podía más con tanto dolor. Entonces, Jerome no pudo más y fue por unas enfermeras quienes, nos ayudaron a subir a mi madre de nuevo a la cama y nos sacaron de la habitación, un doctor entró después a verla y salió a informarnos.
–Lo siento mucho, señores DeCostello, yo ya había firmado el alta de su madre, pero la crisis