Ava Janssen
New York
Empecé a medirme el vestido y Ary me ayudó en todo momento. No era yo, de las que se iban con la primera opción en nada, pero este modelo estaba precioso, estaba hecho a mano y la tela era una caricia exquisita para la piel y ¿Qué decir de los finísimos adornos que tenía? Estaba precioso, me había enamorado a primera vista cuando ellos me lo enseñaron.
–Ary, quiero que cuando me lo termine de poner por favor me digas la verdad, si te gusta cómo se me ve – Le pedí – Sé que