Eryx DeCostello
New York
Ella se había sorprendido, porque nadie me había anunciado, pero no había problemas, porque seguramente ya les había dicho que de un momento a otro yo aparecería, pues no le había dado una hora exacta de mi llegada.
–Eryx, mi amor, has venido hijo. Anoche que Jerome me dijo que vendrías a comer conmigo, no lo podía creer. Por eso no estoy arreglada para salir.
Lucia como una reina, mi madre era una mujer sofisticada, era elegante y podía vestir desde lo más sencillo has