Luca se quedó desconcertado.
—¿Qué tiene de incómodo eso?
Apenas terminó de hablar, Vanessa le lanzó una mirada con un monumental ojo en blanco que lo dejó mudo al instante.
—Bueno… igual tengo que asistir a la reunión —respondió Luca torpemente—. Haré todo lo posible por no mirarte.
Vanessa no estaba muy segura de cuánta “fuerza de voluntad” implicaba eso, porque durante toda la reunión Luca continuó clavándole la mirada.
No tuvo más remedio que ignorar ese par de ojos intensos pegados a ella