Capítulo 61: Dolor del corazón.
Había pasado una semana desde que decidí marcharme, una semana en la que Enzo no dejó de insistir. Mensajes, llamadas, intentos fallidos de verme. Todo lo ignoré. O al menos traté. Porque cada vez que el celular vibraba y su nombre aparecía en la pantalla, mi corazón latía más rápido, mi garganta se cerraba y la determinación que había construido con tanto esfuerzo flaqueaba por un segundo. Un solo segundo. Luego, volvía a la realidad. Recordaba las mentiras, la decepción y el dolor que había s