Capítulo 48: Ayuda aceptada.
[Narra Enzo].
La veía ahí acostada, durmiendo con la mano puesta en su vientre. Así era como quería mantenerla siempre; serena y feliz. Era consciente de que mi forma de ser podía dejarle dudas, pero no había nada más cierto que el hecho de que la amaba más que a mí mismo. Es la mujer de mi vida, por la cual dejaría todo sin importarme nada más.
Me acerqué despacio y me recosté a su lado, tratando de guardar en mi memoria su hermoso rostro y el aroma de su piel. Toda ella es mía, y siempre lo s