En el instante en que sus labios se encontraron, él suspiró con satisfacción.
Era mucho mejor tener lo que consideraba suyo.
Se besaban con una urgencia desesperada, pero lo que él no sabía era que, por dentro, Laura solo sentía asco.
Aunque Daniel no le había presentado a sus padres, sí la había llevado a su casa; pero lo había hecho a escondidas de ellos, llevándola en secreto a su habitación.
A plena luz del día, los dos regresaron a su estado más instintivo.
Aunque también le parecía una loc