Diana se recriminó en silencio.
«¿Cómo pude ser tan cobarde? Estábamos en un lugar público, ¿Cómo me iba a hacer algo?»
Valeria vio la cara de frustración de su amiga y recordó su patética actuación en la sala.
«Qué inútil. En cuanto se topa con Sofía, se le traba la lengua. No sirve para nada y solo consigue que se burlen de nosotras. Si no fuera porque la necesito, ya la habría mandado a volar hace mucho. En serio que me echa a perder todo».
Pero, en general, era una herramienta bastante útil.